lunes, 20 de agosto de 2012

Apologías vol. IV


"Mi cuerpo será para ti el mástil de un violín,
y tus caricias la armonía que el ambiente impregna.
Placer fruto del malsano deseo,
toma mi carne cual manto de acero.
Es el dolor que de mis entrañas brota
y el anhelo que me quema por dentro.

Mitifica mi flanco de atleta,
mortifica mi sufrimiento,
y tus ojos serán la brisa marina
que reanime un corazón muerto.

Hastía la voluntad,
abatida por las dagas de tu entendimiento,
me abandono en tu seno.
Pero te advierto, mi lecho es el veneno
que de las frustraciones segrego.
Tómame, yo, réproba en mi existencia
o bien huye a tiempo.

Pues mis cabellos cuales llamas se enredarán en tu piel
y te consumirá su fuego.
Mis labios corromperán el esplendor de tu alma albina
beso a beso.
Yo soy el vampiro que te despoja de razón
y te condeno con mis siete marcas negras en tu cuello.

No hay Beldad perfecta sino un engañoso sueño.
¿Seré yo tu musa, mi desgraciado poeta?
¿Seré un rastro borrado por la mar en la arena?"


Apología al falso ensueño, el vampiro - S. Hexentanz

sábado, 19 de mayo de 2012

Le chat

XXXIV

Ven, bello gato, a mi alma amorosa;
guarda las garras de tu pata,
y hundirme déjame en tus bellos ojos,
mezclados de ágata y metal.

Cuando a gusto mis dedos acarician
tu cabeza y tu lomo elástico,
y mi mano se embriaga del placer
de palpar tu eléctrico cuerpo,

veo el fantasma de mi amor. Sus ojos,
cual los tuyos, amable fiera,
fríos, profundos, cortan como un dardo,

y, de los pies a la cabeza,
aire sutil o aroma peligroso,
nadan en torno al cuerpo bruno.




LI
I

Por mi cerebro se pasea,
lo mismo que por su aposento,
un bello gato, dulce y fuerte.
Apenas se oyen sus maullidos,

pues es su timbre así de tierno;
mas su voz gruña o se apacigüe,
es siempre rica y es profunda.
Ese es su encanto y su secreto.

Esta voz, que gotea y pasa
a mi fondo más tenebroso,
me llena como un largo verso,
me regocija como un filtro.

me duerme los más crueles males,
todos mis éxtasis contiene;
para decir las frases más
largas, palabras no precisa.

No, no hay arco que muerda en mi
corazón, perfecto instrumento,
y que a su cuerda más vibrante
haga cantar con más verdad,

que tu voz, gato misterioso,
ga to seráfico y extraño,
en quien todo es, como en un ángel,
tan armonioso cuan sutil.



IISu piel rubia y morena exhala
tan dulce aroma, que una tarde
fui embalsamado por haberle
tocado una vez, una solamente.

Él es el duende del lugar;
él juzga, él preside, él inspira
todas las cosas en su imperio;
¿tal vez es hada, tal vez dios?

Cuando mis ojos dócilmente,
atraídos cual por imán,
hacia el amado gato vuelvo
y me miro dentro de mí,

con estupor contemplo el fuego
de sus tan pálidas pupilas,
claros fanales, vivos ópalos,
que fijamente me contemplan.


Baudelaire







jueves, 17 de mayo de 2012

Apologías vol. III

"Matas el tiempo en la ventana
proyectando tu idealizada realidad.
Mientras la vida de otros pasa,
tu existencia mísera y vacía se estanca.

Perdidas tus aspiraciones los años absorben tu calma
y los objetos de tu devoción abandonan tus pérfidas alas.
Ruptura de lazos fruto de tus incongruencias.
Eres tu en tu malsana protección quien los maltrata y espanta,
cercada la razón, ignorante y ciega.

Reflejas el fracaso en vidas ajenas,
y así, hipócrita y cínica,
la destrucción te recorre y consume cual sangre ponzoñosa en tus venas.
Dejas en tu estela parte de tu aura negra,
nido de calumnias y falacias que la decepción lleva,
agua estancada fétida e infecta y vapores humeantes cuyo abrazo de espanto al alma impregna.

No hagas ostentación de afecto o amor, causa última de tu pronta perdición."


Apología al odio encubierto - S. Hexentanz



miércoles, 16 de mayo de 2012

Temptation Paintings vol. IV



Fredrik Odman







Temptation Paintings vol. III



Zdzisław Beksinski







Songs of Grief and Solitude vol. VII



Artist: Horn
Song: Spätherbst 
Album: Die Kraft der Szenarien




Vita detestabilis



El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento como quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,

y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!
 
 
Baudelaire