domingo, 5 de abril de 2015

Pilgrimage


"Después del final de cada gran historia quedaba un vacío que no se podía llenar. En el fondo comenzaba a comprender que no había vuelta a la normalidad, y lo que dejó atrás, ya no le pertenecería nunca más. Empezaba a darse cuenta de que su búsqueda jamás tendría fin, o su ser acabaría consumido con el paso de los largos años hasta que esas viejas historias se olvidaran en el recuerdo y la emoción se marchitara entre la vejez de sus manos y el cansancio de su cuerpo. Ya no había hogar como antaño, no había lugar de pertenencia, sino un vasto camino por delante en pos de su sitio desconocido, ignorado por la razón. 
Necesitaba ese hálito de vida insuflado al corazón, sentir su fuerza abrumadora como un torrente incontrolable hasta que su espíritu no pudiera abarcar tan insondable magnitud. No, no había marcha atrás, debía partir en soledad para encontrarse de nuevo, y así constantemente, hasta que su alma expirase y la muerte lo llevase, pues nada quedaba para él en la estática convergencia espacio temporal del regreso. Y así, partía en silencio, lo dejaba todo a su paso. Y aunque la melancolía teñía su mirada con un destello fulgurante mientras observaba su alrededor, a su vez una emoción expectante latía con creciente fuerza en su interior. 
Comenzaba un nuevo viaje y como hacia años, con desbordante gratitud, se dio cuenta... que estaba satisfecho."

Arinya



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