sábado, 13 de julio de 2013

Crónica de un suicidio


Dicen que la vida es corta, que solo dura un día y que se escapa entre nuestros dedos sin darnos cuenta. En mi caso, apenas lo noté. La moto se salió de la carretera precipitándose al abismo. Mi cuerpo y mis pensamientos se desintegraron en la basta extensión de su oscuridad, pero incluso durante la caída nunca dejé de sujetar su mano.

Dicen también que en el segundo antes de morir ves pasar toda tu vida ante tus ojos, como una gran revelación que dura un instante. En ese momento yo vi y sentí. Me vi de niña jugando en cumpleaños infantiles celebrando el avance de nuestra inocencia, me vi correr entre los árboles desnudos de un parque… aspiré el aroma de las hojas secas caídas en pleno otoño y noté el calor de los rayos del sol en mi piel. Me escuché interpretando las Gnosiennes de Satie al piano y sentí la suavidad de sus teclas en los dedos. Me vi entre mis amigos sentados en un bar, degusté el sabor amargo de la cerveza… y por último... lo vi a él, me embriagué del olor de su cabello y del perfume de su cuello, tan radiante, como el primer día, y su sonrisa… Me sentí en paz y pensé… que quizás la vida sí era maravillosa. Su imagen se extinguió poco a poco cuando por fin todo se volvió negro.

Siento haberme ido sin despedidas, a veces el final llega cuando menos lo esperas, pero reconozco que quizás lo estuviera buscando. Puede que sea este de verdad mi nuevo comienzo. Pensad en mí, pero no me echéis de menos, sé que es contradictorio, pero al fin y al cabo todos estamos destinados a correr la misma suerte y tarde o temprano nos encontraremos de nuevo. Pero no lloréis por mí, porque por primera vez antes de morir… de verdad fui feliz.

Mi nombre es Victoria. Aún me pregunto si era un nombre como cualquier otro o una irónica visión de mi triunfo sobre la vida.

En cualquier caso, me llamo Victoria, y esta es mi historia.
Arinya

 

"…This life is short, baby that's a fact. Better live it right, you ain't comin’ back. Gotta live this life until you die."